Los gatos son grandes ocultadores, no atraen a las hembras como otras especies, mediante plumajes espectaculares (pavo real, por ejemplo) o demostraciones de fuerza (ciervos en la berrea), los gatos demuestran su atractivo mediante el olor de su orina.
Cuanto mejor cazador sea un gato, más proteínas incluirá en su dieta, y más fuerte olerá su orina. Las gatas detectan ese perfume y en época de celo el macho más “oloroso” será el más atractivo para ellas. Gracias a las dietas comerciales, todos los gatos caseros están bien nutridos y todos serán capaces de producir su propio perfume gatuno.


La principal responsable de ese perfume de la orina es la felinina. Esta sustancia presente en la orina de los felinos contiene azufre, que en contacto con el oxígeno se descompone y produce ese olor a gato tan característico y que tanto le gusta a sus congéneres del género femenino
(aunque resulte bastante desagradable para los humanos).


Cuanto mejor cazador sea el gato, más felinina producirá, esto le da una información valiosa a la hembra que preferirá un macho bien nutrido. Los gatos lo saben, e irán regando con su orina las zonas más concurridas (esquinas, postes…) y cuanto más alto mejor. Para marcar no se ponen de cuclillas, sino que lanzan su orina hacia la superficie vertical
La producción de felinina también está determinada por la testosterona, por eso las hembras y los gatos castrados producirán cantidades mucho más pequeñas. Para evitar este característico perfume a gato hay que esterilizar antes de la pubertad (a partir de los 4 meses y antes de los 6)

Así que si no queréis que el territorio de vuestro gato, que casualmente coincide con
vuestra casa, huela a tigre, la castración temprana es la mejor herramienta.

Directora de la Clínica Veterinaria El Arca de Noé. Licenciada veterinaria por la Universidad de Léon y postgrado por la Universidad Autónoma de Barcelona. Dolores en Google+