Artículo escrito por Elisa Arranz, veterinaria de “El Arca de Noé”

El artículo de esta semana queremos dedicárselo a una mascota que cada vez acogemos más en nuestras casas. Hablamos del conejo, un encantador amigo que, siguiendo unas sencillas pautas, podremos mantener sin problemas.

Como en el caso de cualquier otra mascota, antes de sus adquisición, debemos plantearnos si atendiendo a sus necesidades pueden adecuarse a nuestro entorno y posibilidades asumiendo la responsabilidad que ello conlleva.

Comenzaremos hablando un poquito sobre su alojamiento. Cuando nuestro nuevo compañero llega para instalarse, necesita sentirse seguro proporcionándole para ello una jaula adecuada a su tamaño, donde pueda comer, dormir y hacer sus necesidades a ser posible con puerta lateral para que entre y salga sin dificultad y sin barrotes en el fondo que puedan dañar sus delicadas patitas. Deberemos cubrir el suelo con un sustrato absorbente y que no levante polvo para mantener la jaula lo más limpia posible y que retiraremos con frecuencia evitando así malos olores y posibles patologías derivadas de una mala higiene de la jaula.

La alimentación es el punto más importante que debemos tener en cuenta para que nuestro nuevo amigo crezca sano

En cuanto a su higiene, podemos decir que por norma general son animales limpias que se acicalan manteniendo su manto limpio, evitando así bañarlos. Podemos cepillarlos suavemente como mínimo una vez a la semana para reducir problemas por bolas de pelo. También debemos periódicamente realizar un corte de uñas ya que no las desgastan.

La alimentación es el punto más importante que debemos tener en cuenta para que nuestro nuevo amigo crezca sano, ya que uno de los principales motivos de consulta al veterinario son debidos a un desequilibrio nutricional que conlleva importantes consecuencias. Debemos saber que los conejos son estrictamente herbívoros, lo cual significa que no debemos darle ningún producto de origen animal. Quedan completamente prohibidos la leche y productos lácteos, el chocolate, pienso para gatos,… La ración diaria de un conejo deberá de ser de al menos un 70% HENO, para su correcta digestión y para el desgaste de los dientes, ya que estos están en continuo crecimiento. Existe en el mercado multitud de variedades (prensados, con flores…), debemos seleccionar los más verdes y con las hebras más largas. El heno lo dejaremos siempre a libre disposición.

El 10-15% de la ración estará constituida por un pienso, que no supere el 2-3% de su peso, ya que tendemos a sobrealimentarlos con el mismo. Evitaremos dar piensos con alto contenido en semillas, maíz, pipas… ya que estos contienen un alto porcentaje en energía y proteínas que provocan disbiosis intestinales y fermentaciones anómalas en el colón. A partir de los tres meses de edad podemos incluir ya frutas (cantidades limitadas) y verduras. Las verduras de hoja verdes son las más adecuadas para incluir a diario en su dieta tales como canónigos, berros, rúcula, hojas de zanahoria, acelga, brócoli, calabacín, diente de león, pepino, judía verde sin semillas…

Esporádicamente también pueden comer espinacas, lechuga no iceberg, repollo, albahaca… Pero queda totalmente prohibido verduras como la cebolla, el ajo, la calabaza, los guisantes, la patata o el puerro. Estas, al igual que las frutas, las iremos añadiendo de una en una para comprobar que lo toleran bien.

En cuanto a las frutas, debemos tener en cuenta su alto contenido en glucosa, y nos limitaremos a darlas una vez por semana.

En cuanto a las frutas, debemos tener en cuenta su alto contenido en glucosa, y nos limitaremos a darlas una vez por semana. Admiten cerezas, fresas, kiwi, pera, mandarina y quedan descartadas el aguacate, la chirimoya, el higo, las ciruelas, el plátano o las uvas.

Por último, añadir que cuando adquirimos un conejo, generalmente lo hacemos desde pequeñito y es importante acudir al veterinario para hacer una primera revisión, desparasitar y dar unas pequeñas pautas sobre sus cuidados.
Además, existen determinadas enfermedades que se pueden prevenir mediante la administración de vacunas.

La esterilización, fundamentalmente en los machos, es una técnica que cada vez el dueño tiene más en cuenta, pues elimina comportamientos o hechos indeseados como son el marcaje con orina, agresividad…
No debemos olvidar que es importante observar a nuestra mascota: ojos, orejas, dientes, patas, heces… y consultar en todo momento con el veterinario. Un buen diagnóstico a tiempo puede suponer tener un animal sano por mucho más tiempo.

Podríamos hablar mucho más sobre peculiaridades de estos pequeños mamíferos, espero que con estas breves instrucciones estéis más capacitados para cuidar al nuevo o futuro miembro de la familia.

Directora de la Clínica Veterinaria El Arca de Noé. Licenciada veterinaria por la Universidad de Léon y postgrado por la Universidad Autónoma de Barcelona. Dolores en Google+