¡Hola amantes de los animales! Hoy os vamos a contar un caso de una perra mastina de 12 años. Se llama Lluvia y vino a revisar la evolución de sus heridas de una reciente mastectomía (la tuvimos que quitar varias mamas por problemas de tumores), cuando observamos que tenía conjuntivitis en un
ojo.
Según la dueña, tenía el ojo así desde hacía un par de días, hicimos una exploración completa, y una tinción para comprobar si existía úlcera. El diagnóstico fue positivo a úlcera corneal en el ojo derecho, estando el ojo izquierdo sano.
A la semana volvemos a ver a Lluvia para ver la evolución, nuestra sorpresa fue que con el tratamiento estándar para úlceras corneales no había mejorado nada su ojo, es más, ahora además presentaba edema de córnea, y empezaba a tener lesiones también en el ojo izquierdo. Con la tinción comprobamos que ésta vez tenía úlceras en los dos ojos. Como lluvia no colaboraba demasiado, le practicamos una pequeña sedación para poder explorar bien los ojos, y el espacio bajo el tercer párpado, por si existía algún cuerpo extraño en esa cavidad.
Pues bien, encontramos la causa de nuestros problemas oculares:
Esto es una Thelazia callipaeda vista al microscopio. Este gusanito es un nematodo transmitido por la “mosca de la fruta”, esta mosca instroduce las larvas en la zona ocular del hospedador (en este caso, el perro), mientras está chupando fluidos de la zona lacrimal. Las larvas tardan 3 semanas en convertirse en gusanos adultos, por tanto la época de mayor infección por Thelazia, es la época cuando más moscas hay en el ambiente (a partir de primavera).
Estos gusanos pueden llegar a medir hasta 2 cm y son de color blanquecino. Generalmente se localizan en los tejidos alrededor del ojo: sacos conjuntivales, glándulas y conductos lacrimales. Los daños que causan más frecuentemente son conjuntivitis, queratitis y fotofobia, y el diagnóstico se confirma con la inspección visual del parásito. Para el tratamiento de Lluvia procedimos a la extracción manual de los gusanos (contamos 9), seguimos con el tratamiento con colirios para curar las lesiones que se habían producido en el ojo, y usamos un antiparasitario para matar posibles larvas y evitar reinfecciones.