Es una enfermedad del corazón bastante común, aproximadamente el 30% de los perros mayores de 10 años tienen un soplo sistólico del lado izquierdo y por consiguiente una insuficiencia mitral. Tiene mayor prevalencia en perros de razas pequeñas, siendo algunas razas muy predispuestas (prácticamente todos los Cavalier King Charles desarrollan enfermedad mitral a lo largo de su vida).
El diagnóstico de la enfermedad es bastante sencillo, simplemente con una pequeña exploración física se puede llegar a la sospecha de una degeneración mitral. Lo que notaremos en la consulta a la exploración será un soplo sistólico del lado izquierdo en la auscultación cardíaca, si además el paciente tiene más de 9 años y es de raza pequeña, nuestras sospechas nos llevarán a realizar un diagnóstico presuntivo de degeneración de válvula mitral.
El siguiente paso es realizar radiografías torácicas, con ellas vamos a poder medir el tamaño del corazón, y así determinar la gravedad de la enfermedad mitral. Además nos serán útiles para hacer un seguimiento apropiado del caso, repitiendo las radiografías entre 3 y 12 meses más tarde según cada paciente. En esas radiografías de seguimiento podremos apreciar la velocidad de agrandamiento del corazón, y con ello determinar la severidad de la enfermedad y predecir la aparición de insuficiencia cardíaca.
Además podremos necesitar realizar más pruebas: la electrocardiografía nos da información complementaria, sobre todo del estudio de arritmias, y la ecocardiografía nos dará una visión a fondo de la estructura y la función cardíaca. Los análisis de sangre nos darán información necesaria a la hora de poner un tratamiento.
Generalmente os preocupáis en el momento del diagnóstico, pensando que la enfermedad puede acortar la vida de vuestros perros, pero lo cierto es que la mayoría de perros con esta enfermedad no llegan a desarrollar insuficiencia cardíaca. Gracias a la detección precoz y al uso de fármacos los perros pueden estar varios años en esta fase “preclínica” en la que su calidad de vida no se verá afectada. Por ello, en el momento en el que la detectamos os daremos un tratamiento con vistas a frenar el desarrollo de la enfermedad.
Sólo una minoría de los perros progresará a insuficiencia cardíaca en la que ya veremos signos clínicos como la menor resistencia al ejercicio, tos, dificultad respiratoria con patrón de respiración más abdominal, o incluso síncopes.
La mejor forma de evitar llegar a la enfermedad cardíaca grave es realizar revisiones periódicas a vuestros perros, no olvidéis: ellos
no pueden venir sólos!
Referencias: Today´s Veterinary Practice. “An Everyday Approach to Canine Degenerative Mitral Valve Disease”.
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