Lda. en Veterinaria por la Universidad de León
El principal factor de rechazo a la hora de que una persona se someta a un procedimiento quirúrgico es el “miedo a la anestesia” y, de hecho, nadie se plantea que en un hospital no te realicen el pertinente examen pre-quirúrgico cuando te han programado una operación.
Así que, ¿por qué parece descabellado realizar estas pruebas a nuestros animales?
De forma general, un animal geriátrico tiene más riesgo anestésico que un animal joven, así como un animal que padezca una patología diagnosticada tendrá más riesgo que un animal aparentemente libre de enfermedad.
Sin embargo, los efectos producidos por la anestesia también dependen de factores intrínsecos del propio paciente. Es decir, cada animal por separado puede responder de forma distinta al efecto de la anestesia.
Por tanto, a la hora de valorar el riesgo anestésico, es lógico pensar que cuanta más información tengamos sobre la salud de nuestros pacientes, más certera va a ser nuestra valoración beneficio/riesgo, así como nos ayudará a elegir por ejemplo la combinación de agentes anestésicos o la fluidoterapia y estar más preparados para combatir las complicaciones que podrían ser más frecuentes en cada caso.
Aunque, desgraciadamente, no existe prueba que nos indique como va a discurrir un procedimiento quirúrgico, si existen medios para poder intuirlo que nos dan idea de, por ejemplo, la función renal de tu mascota, el estado de las células sanguíneas (anemias, infecciones…), la funcionalidad cardíaca o el estado de su aparato respiratorio.
Para ello el equipo de veterinarias del Arca de Noé, siempre os recomendamos hacer un estudio pre-quirúrgico de vuestros pacientes, lo más completo posible.
Las pruebas pre-quirúrgicas que realizamos en la clínica son:
– Examen físico general: siempre realizamos una exploración física a tu mascota, que incluye auscultación toraco-abdominal, color de las mucosas, temperatura, aparente estado de hidratación o el aspecto del pulso.
– Analítica sanguínea: Hemograma: nos permite evaluar tres tipos principales de células sanguíneas (glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas).
– Bioquímica: nos da información sobre las diferentes sustancias químicas delorganismo, que nos indican, por ejemplo, la funcionalidad renal, hepática, cantidad de electrolitos, etc.
– Electrocardiograma: registra la actividad eléctrica del corazón mediante ondas representadas gráficamente, y nos da idea de su funcionalidad.
– Radiografías torácicas: para valorar anatómicamente la cavidad torácica (corazón, pulmones, mediastino) ya que el sistema cardiorrespiratorio se ve siempre afectado por la anestesia, así como la parte más craneal del abdomen, que incluye principalmente el hígado.
Algunos casos particulares podrían requerir otras pruebas más específicas como, por ejemplo, una ecografía o una analítica urinaria.
Como todo esto supone un mayor esfuerzo económico, tenemos a vuestra disposición paquetes de pruebas más rentables que relizando cada prueba por separado.
Además, tenemos también nuestros ya comentados Arcaplanes en las que incluimos como parte de nuestras visitas anuales una variada batería de pruebas que nos ayudan a conocer también “por dentro” a vuestros compañeros de cuatro patas.
¡No dudéis de contactar con nuestro equipo de veterinarias para más información!
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