Artículo escrito por Alicia Blanco, veterinaria de la C.V. El Arca de Noé:
En cuanto llega el verano debemos concienciarnos de que las altas temperaturas pueden ser un riesgo para nuestra mascota, al igual que sucede con los bebés; por ello es muy importante tomar las medidas necesarias para evitar que nuestro amigo peludo sufra.
Si es importante durante todo el año que el animal tenga siempre agua a su disposición en verano lo es aún más, y si tenemos tiempo podemos darle un baño fresquito o aunque sea mojarle el pelaje un poco. El animal nunca podrá permanecer en un recinto cerrado como un coche (aunque lo hayamos dejado a la sombra y con las ventanillas bajadas) ni estar atado en un lugar donde a lo largo del día pueda llegar a darle el sol y no pueda salir de allí. Debemos proporcionarle un lugar donde pueda estar a la sombra y con agua fresca para beber. A la hora de pasearlo debemos ir siempre por la sombra y evitar las horas de calor, además de no olvidarnos el bebedero de paseo. También debemos tener en cuenta que si nuestra mascota es un cachorrito o está ya algo mayor están más predispuestos a sufrir un golpe de calor, al igual que ocurre con las razas de hocico chato (braquicéfalos), los que tienen el pelaje denso o largo y aún no han pasado por la pelu o los de color negro. Recordar que los gatitos también pueden venir a la peluquería para pasar un verano menos agobiante. En caso de que nuestra mascota sufra un golpe de calor hay que acudir a consulta cuanto antes, ya que el animal sufre un colapso y es una causa importante de muerte. Como primera medida recomendamos mojar sus almohadillas con alcohol y nunca sumergir al animal en agua fría, así ganaremos algo de tiempo, aunque debéis traerlo con urgencia.
En cuanto a los viajes, es recomendable que paséis por aquí a contarnos adónde vais a llevaros a vuestro amigo y así os podremos decir si necesita algún certificado para viajar, o si debéis ampliar el espectro de desparasitación del animal. Siempre que viajemos con nuestra mascota debemos llevar el pasaporte del animal con la vacunación de la rabia al día. Además os indicaremos cómo podéis ayudar a que el viaje no sea muy agobiante para él.
Otro tema estrella en nuestra zona son las espigas. Al tener éstas forma de arpón, una vez que se han quedado pegadas al pelaje de nuestro amigo pueden entrar en contacto con la piel y comenzar a clavarse en ella hasta quedar normalmente totalmente dentro, observando animal dolorido en una zona o que se chupa la pata o se rasca una oreja continuamente. Por ello es importante cepillar al animal después de cada paseo en esta época y una vez mas pasar por la pelu le va a evitar muchos problemas. En caso de que la espiga ya esté clavada en piel ojos u oídos, tendréis que pasaros por aquí en cuanto podáis para que se la extraigamos y la zona no se infecte, o en caso de que ya esté infectada prescribirles la medicación adecuada.
En caso de que os guste el senderismo, estamos seguros de que vuestro amigo querrá acompañaros con gusto, pero recordad que el no se va a dar cuenta de que necesita refrescarse o beber así que mucha atención a lo dicho para el golpe de calor. Además en caso de pasar por zonas donde se pueda despeñar deberá ir atado, y en caso de picarle un insecto y se comience a hinchar o le muerda una serpiente deberá ser tratado cuanto antes por un veterinario. Para terminar recomendamos que si su perro va a acompañarle le compre algún producto para proteger sus almohadillas.
Finalizamos este artículo recordando que las pipetas para parásitos externos deben volver a aplicarse pasado un mes, y durante los meses de calor es muy importante no pasarnos de fecha porque aparte de la molestia que producen al animal estos parásitos y la anemia o alergia que le pueden llegar a producir; lo más importante son las enfermedades que estos bichitos pueden transmitir a su mascota, algunas de ellas muy graves. De modo que si el animal va a estar en la ciudad podrá llevar el collar scalibor (dura 6 meses) o las pipetas (1 mes) y si va a estar en el campo sería conveniente que llevase las dos cosas. Si no hemos vacunado a nuestro animal contra la Leishmania, debemos evitar que los mosquitos le piquen, de modo que sería menos seguro pasear al lado de un río, sobretodo si se está poniendo el sol. En caso de llevar el collar, éste actúa como repelente para mosquitos, pero si hay alta densidad de ellos algúno puede terminar picándole.
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