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El celo en las gatas

Artículo escrito por Irene García , veterinaria de la C.V. El Arca de Noé
Al tener por primera vez una gatita, una de las primeras dudas que se le ocurre a la gente es ¿cuándo va a tener el celo mi gata? ¿manchará como las perras? Algunas de estas dudas os las intestamos contestar a continuación.

Las gatas no son perras pequeñas, esto quiere decir que sus ciclos sexuales son bastante diferentes. Decimos que una hembra entra en celo cuando llega a la edad reproductora adulta y en su cuerpo se producen unos cambios de tipo hormonal que hacen que estén listas para aceptar al macho durante la monta.
A nivel técnico, se dice que las gatas son poliéstricas estacionales. Esto significa que las gatas entran en celo durante la estación reproductiva (primavera y, en menor medida, otoño) y que tienen varios celos durante la misma. Esto es debido a que los días aumentan su duración y también hace más calor, por lo tanto, esta estacionalidad se pierde o se ve menos marcada en las gatas domésticas que viven con calefacción y luz artificiales. Esto implica que algunas gatas pueden tener celos casi continuamente.
Para que una gata se quede gestante, es necesario que se produzca la ovulación, que únicamente se produce en el caso de que haya habido monta, a diferencia de las perras o las personas. Esta es la principal causa de que las gatas no manchen como las perras. A esto se le llama ovulación inducida. Una vez hay monta y se ha producido la ovulación se detiene la sintomatología del celo, pero si no se queda gestante, volverá a salir en celo una vez haya finalizado esta ovulación.
Además, las gatas presentan lo que se conoce como anestro lactacional, que implica que mientras las gatas están dando de mamar a sus crías no salen en celo, pero tras el destete, pueden volver a salir si aún se encuentran en la estación.

La edad del primer celo suele estar comprendida entre los 5 y los 10 meses, estando principalmente comprendida entre los 6 y los 8 meses, en función del peso del animal (deben haber alcanzado aproximadamente el 80% de su peso adulto), la raza (las de pelo largo salen un poco más tarde) y la época de nacimiento del animal (en función de la proximidad con una estación u otra). Ciertos factores como la convivencia con otros gatos pueden propiciar una aparición de los celos más temprana.

El celo se presenta de una forma súbita y muy característica en las gatas, normalmente maúllan mucho más de lo habitual, orinan con mayor frecuencia, están mucho más mimosas y al tocarlas elevan el tercio posterior y lateralizan la cola. Algunas gatas pueden perder el apetito y otras adoptar el comportamiento de marcaje, es decir, orinar en varios puntos pequeñas cantidades para indicar el alcance de su territorio. Un dato importante, y que suele originar muchas dudas es que las gatas no manchan, al contrario que las perras

Estos síntomas pueden presentarse antes de que se produzca la entrada en celo, en una fase a la que llamamos proestro que tiene una duración muy breve (entre unas horas y un par de días), en la que hay sintomatología pero la hembra no acepta al macho. Cuando la gata acepta la monta, está en la fase de estro, lo que se conoce como celo, y tiene una duración de entre 2 y 6 días, pero puede llegar incluso a los 10. El período entre dos celos en la misma estación se llama diestro, que dura entre una y dos semanas, y la época no reproductiva en la que ya no hay celos se llama anestro.

La mejor forma de evitar esta sintomatología es la castración temprana de la hembra. Existen estudios que indican que las gatas esterilizadas antes del primer celo tienen un 95% menos de posibilidades de padecer tumores de mama y las gatas castradas entre el primer y el segundo celo un 85% menos. A partir del tercer celo ya no disminuye la posibilidad, pero nos evitamos otras patologías como son las infecciones uterinas y los tumores ováricos y uterinos, además de evitar la posibilidad de tener camadas no deseadas.
Existen también métodos medicamentosos para evitar el celo de las gatas, hechos a base de hormonas, que tienen muchos más efectos secundarios que beneficios, por lo que, nosotros siempre recomendamos esterilizar a los animales para evitar todos estos problemas.

Ante cualquier duda sobre el celo de tu gata o si deseas esterilizarla, no dudes en llamarnos o visitarnos en nuestra clínica veterinaria.

Directora de la Clínica Veterinaria El Arca de Noé. Licenciada veterinaria por la Universidad de Léon y postgrado por la Universidad Autónoma de Barcelona. General Practitioner Certificate Programme in Small Animal Surgery de Improve International y miembro del grupo de trabajo de cirugía veterinaria de AVEPA

Tags: celogatas

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