En este artículo de Dolores Gil-Carcedo: «Abscesos en los gatos«, vamos a tratar los abscesos en los gatos, sabremos lo que es, lo que lo puede producir y como tratarlo con el veterinario

Un absceso es una infección localizada, una bolsa de pus cubierta por tejido conectivo que crea el organismo del gato para mantener la infección en un punto y que no se disemine por todo el cuerpo. Se pueden formar por cuerpos extraños (ej: espigas, pinchos), pero en gatos es frecuente que su origen sea por mordeduras.

La razón por la cual este proceso es tan común, es por el tipo de mordedura de los gatos; cuando viven en semilibertad, o hay más de un felino en el hogar existe un riesgo de peleas, y con ellas las cosiguientes mordeduras.

Al contrario del daño del mordisco del perro, que es principalmente por aplastamiento, el gato con sus finos colmillos daña por inoculación de microorganismos. Al morder, la flora de su boca es inoculada en el tejido, y al ser la herida de la piel muy pequeña dado al pequeño diámetro de sus colmillos, ésta cierra enseguida. Al día o dos del mordisco, la piel se ha cerrado dejando a las bacterias contaminantes en el tejido que hay debajo, es sólo cuestión de tiempo que éstas se empiecen a multiplicar produciendo una infección local. En este momento podemos encontrar al gato decaído a causa de la fiebre, pero sin ninguna lesión aparente (aparte de dos
pequeñas costritas indicando dónde fue el mordisco).

Para la mayoría de los propietarios el mordisco pasa desapercibido ya que es ocultado por el pelo, hasta el siguiente estadío; en éste, el sistema inmune del gato empieza a luchar contra la infección local produciéndose una gran cantidad de pus, y formando una bolsa para mantenerlo aislado del resto de tejidos sanos. La bolsa puede ir creciendo hasta adquirir un tamaño considerable ya siendo visible para las propietarios. Si se deja seguir su curso, la bolsa estallará vaciándose de pus, y sin un tratamiento probablemente se vuelva a cerrar con bacterias dentro y volverá a repetirse el proceso con el riesgo de que algún microorganismo patógeno se escape de las barreras defensivas y se disemine por sangre a todo el organismo del
gato.

Si sospecháis que han mordido a vuestro gato, lo mejor es traerlo a la clínica de urgencias para buscar indicios de mordiscos, y si ya habéis notado cómo se le ha formado el absceso debéis de traerlo inmediatamente para proceder a su apertura y limpieza, para eliminar todos los microorganismos de la cavidad que se ha formado, y para establecer un plan de antibioterapia.

Veterinaria colegiada n.º 1310 del Colegio Oficial de Veterinarios de Valladolid. Directora y cirujana de la Clínica Veterinaria El Arca de Noé. Licenciada en Veterinaria por la Universidad de León, con posgrado en Cirugía y Medicina de Pequeños Animales por la Universidad Autónoma de Barcelona y General Practitioner Certificate en Cirugía de Pequeños Animales (Improve International). Miembro del grupo de trabajo de cirugía de AVEPA. Antes trabajó en el Hospital Sierra de Madrid.